domingo, 25 de enero de 2015

Modelo de la indefensión aprendida: una teoría sobre la depresión

En los años 70, Martin Seligman desarrolló una teoría en principio ligada a la conducta animal para explicar por qué tras someter a un animal a una serie de descargas eléctricas sin que el animal pudiera escapar de ellas hiciera lo que hiciera el animal acababa por no presentar conductas evasivas aun cuando se le dejase la puerta de la jaula abierta. El modelo que formuló Seligman se denominó de indefensión aprendida y poco después se reveló útil para explicar la conducta de los humanos que por una serie de circunstancias aprenden a ser indefensos y a no luchar contra la amenaza o el castigo.

El problema de fondo era la ausencia de contingencias entre el castigo y las posibles conductas de evasión cuyas consecuencias eran nulas o inútiles. El resultado era siempre negativo y esto conducía al animal o a la persona a la inacción y, en los humanos, a la depresión.

Contingencia se refiere al nivel de relación entre dos sucesos. Pueden establecer una relación de controlabilidad o incontrolabilidad en función de la voluntad del sujeto.

A este modelo se le sumaron en los ’80 las teorías de la atribución según las cuales las personas tenemos un modelo atribucional según el cual evaluamos la indefensión de manera más o menos severa e inescapable. Todo depende de cómo el sujeto evalúe las causas de la ausencia de la contingencia.

Éstos pueden ser atribuibles a factores inamovibles o de carácter general o atribuibles a causas variables y de corte más específico.Una ejemplo de atribución estable es más difícil de sobrevellevar: “Ah, todo ha sido culpa mía, soy un tonto, nunca voy a poder avanzar.”

El modelo de indefensión aprendida se refiere a tres tipos de déficits:
1. el motivacional
2. el cognitivo
3. el emocional

A nivel motivacional lo que se observa es un decaimiento en la acción de escape y lucha si las consecuencias de luchar no impiden la amenaza.
A nivel cognitivo, es difícil desaprender la conducta de pasividad una vez se ha aprendido a seguir impasible.
A nivel emocional conduce a un estado de ansiedad y miedo que desemboca en una depresión.

El shock recibido reduce la agresividad y la competitividad de las personas. El sujeto queda condicionado a altos niveles de temor a toda clase de estímulos neutrales. Se produce un aumento del estrés así como alteraciones a nivel neuropsicológico en los niveles de cortisol y de ciertos neurotransmisores. Aumenta la posibilidad de contraer cáncer.

La única manera de anular el efecto de la indefensión es mostrarle al sujeto previamente que sí hay conductas exitosas de escape. Es una manera de inmunizar contra la indefensión. Tener en el bagaje conciente o incociente una treta de controlabilidad permite escapar airoso y no permanecer inerme.
El valor de esta teoría puede encontrarse en su relación con la depresión abarcando “síntomas, etiología, terapia y prevención.”

En el depresivo disminuyen las acciones voluntarias y hay retraso psicomotor, lentitud mental, pasividad y demás. En la depresión extrema se da el estupor. Hay además una predisposición cognitiva negativa: éxito o fracaso no dependen de su voluntad y son incontrolables y estables. El status de dominancia o la capacidad de agredir a los demás como defensa, se reduce. “Este síntoma es tan notable que Freud y sus seguidores hicieron de él la base de la teoría psicoanalítica de la depresión: cuando se pierde el objeto amoroso el depresivo se encoleriza y dirige la cólera hacia sí mismo. Esta hostilidad ‘introyectada’ produce depresión, odio hacia sí mismo, deseos de suicidio, y el síntoma más característico de ausencia de hostilidad hacia el exterior.” Asimismo se produce una falta de apetito y de la libidio y cambios fisiológicos y neurofisiológicos parecidos. “Parece ser que la administración de fisiostigmina (droga que activa el sistema colinérgico) en sujetos normales desencadena a los pocos minutos un estado depresivo con sentimientos de indefensión, deseos de suicidio y odio hacia sí mismo. Cuando a estas personas se les administra atropina (droga que bloquea la actividad colinérgica) los síntomas desaparecen y los sujetos vuelven a su estado normal.”

Las similitudes etiológicas son obvias y en cuanto a la terapia, según Beck, el mayor cambio se da cuando la persona llega realmente a creer que sus acciones pueden ser fuente de transformación de las circunstancias aversivas y recupere la confianza en sí mismo. Es probable que aquellos que no pueden cambiar su estilo atribucional hayan tenido una experiencia de vida muy negativa en cuanto a las posibilidades de cambio. Aquellas que no responden positivamente seguramente se vieron envueltas en situaciones en las que su conducta no producía respuestas contingentes con sus actos con la consiguiente carga de sufrimiento, la baja autoestima, la generalidad y cronicidad de la depresión.


Fuente:http://desesperada.org/modelo-de-la-indefension-aprendida-una-teoria-sobre-la-depresion

Vampiros emocionales, ¿Que rayos son ?

En lo personal me costo mucho trabajo y tiempo comprender que es un "vampiro emocional" y bajo que mecanismos operan. Y aunque el termino de "Vampiros emocionales" lo había visto alguna vez navegando por internet, nunca lo he escuchado en un conversación cotidiana, para mi el temino evoca fantasía y ficción. Pero ciertamente existen en la vida real  y no solo operan en la noche, como lo siguiere el termino de "vampiro".
Un termino que seria mas cercano al lenguaje cotidiano es el "Rateros emocionales" debido a que literalmente te roban tu energía vital, esa energía que logra que funciones y vivas.
Aunque creo que como todo en la vida hay muchos grados y tipos de "Rateros", y el que diga que nunca a robado algo en su vida, estaría mintiendo, por que creo en que algún momento de la vida todo mundo a tenido actitudes al mas puro estilo de un Ratero o Vampiro emocional.

Poniendo un ejemplo un tanto simplista (pero que me ayudo a comprender como opera un Vampiro).
Imaginado que en tu casa recibes visitas sea de amigos, familiares, compañeros de trabajo, etc. Y empiezas a notar que no encuentras tus cosas de valor , que se pierden. Al principio piensas que las perdiste ( por ser muy descuidado con tus cosas de valor) , y por que por mas que buscas por toda tu casa, no encuentras lo que perdiste. El tiempo pasa y continuas perdiendo cosas y empiezas a relacionas esas "perdidas"  con la visita a tu casa de una persona en particular, y aunque no tienes pruebas , empiezas a sospechar que esa persona es la que se esta robando tus cosas al mas puro estilo de robo hormiga.

En este ejemplo tu "casa" representaría tu vida personal, las "visitas" son las personas que dejas entrar en tu vida personal y emocional. Las "cosas" que pierdes son tu energía vital. El "robo hormiga" ejemplifica la forma en que opera el "ratero".

Continuando con el ejemplo, el por que creo que un Vampiro puede tener éxito robando, es por la sencilla razón de que uno normalmente no piensa que lo puedan robar en su propia "casa" y menos por un conocido. El ratero estudia y analiza tu "casa" para poder hacer el "robo hormiga" , por que si empezara a robar en cuanto entra a tu casa, de inmediato lo notarias y le pondrías un alto, y muy probablemente no lo dejarías volver a entrar a tu casa, y si lo haces lo vigilas para que no se robe nada mas.

En Internet puede encontrar mucha información de como darte cuenta de como darte cuente si convives con un Vampiro o ratero emocional. Muchas de esas "guías" para mi en lo personal fueron muy vagas, pero lo que creo que funciona para saber si te topaste con un Vampiro es primero escuchar a tus instintos y no descartar a la primera situaciones donde sientas que algo "te huele mal" o que no "cuadra" algo.

Después escucha a tu cuerpo, muchas veces en una situación de este tipo, sientes cosas como cansancio, mal humor, que se te revuelven las "tripas", etc. pero no puedes lograr identificar el por que. Por ejemplo algunas veces después de hablar con alguna persona te sientes cansado y de "mal genio" , pero si analizas la conversación de ese momento no encuentras una razón de porque el malestar. Usa el razonamiento para analizar la situación de una manera profunda. Si continuas teniendo una sensación de que algo "no esta bien", busca la opinión de otra persona que sea de de tu plena confianza (de preferencia un psicólogo, por que mi experiencia cuando te topas con Vampiro algunas veces es difícil detectarlos por la forma en que operan)



Vampiros emocionales: ¿Cómo identificarlos?













sábado, 24 de enero de 2015

Qué es la indefensión aprendida?

Indefensión aprendida
La indefensión aprendida es un concepto ampliamente estudiado por el psicólogo estadounidense Martin Seligman. Para comprender cómo las personas nos paralizamos, dejamos de actuar y  generar cambios para nuestro bienestar, ante situaciones que han resultado dolorosas.
  • ¿En qué consiste la indefensión aprendida?
La indefensión es una sensación, en la que un sujeto emite una conducta en la que se muestra pasivo ante una situación en la que puede cambiar su respuesta para encontrarse bien, e incluso encontrar la solución adecuada. La pasividad aparece como un aprendizaje de una situación en la que se ha visto desprovisto de recursos para poder darle solución. La persona aprende que haga lo que haga no va a poder cambiar sus circunstancias, y ante esta creencia aparece la depresión, la desmotivación, desilusión y desgana. Estas personas llega un momento en el que son incapaces de ayudarse así mismas debido a la indefensión aprendida
Las situaciones incontrolables no son suficiente motivo para desencadenar la depresión e indefensión aprendida, por lo que hay que tener en cuenta también cómo la persona se proporciona la explicación de lo que está sucediendo. Cuando lo atribuye a factores internos, en cuanto a que es su responsabilidad, lo que sucede es que desciende autoestima. Una atribución de factores estables, en cuanto a cosas que no le resulta posible cambiar, provoca expectativas de no poder cambiar la situación ante eventos futuros, lo que llevaría a tener ciertos síntomas depresivos que se extenderían en el tiempo. A través de factores globales, se realizaría una sobregeneralización, que afectaría al modo de comportarse en otras muchas situaciones diferentes.
Estos estilos atribucionales representan un grado diferente de vulnerabilidad ante la depresión, que solo llegaría a manifestarse siempre y cuando se tenga una expectativa de no poder controlar una situación altamente deseable, y que haya desencadenado un hecho aversivo.
desesperanza
  •  Experimentos con animales
Seligman realizó diversos experimentos con animales, en los que descubrió un comportamiento asombroso y a su vez preocupante. Realizó pruebas con dos perros metidos en una jaula, a los que se les proporcionaba una pequeña descarga eléctrica inocua, uno de los perros tenía la posibilidad de cortar la corriente con el hocico, en cambio el otro no. El perro que podía cortar la corriente se sentía enérgico y alerta. El otro perro estaba nervioso y cabizbajo. Las condiciones cambiaron, y ahora ambos perros podían parar la corriente con el hocico. El perro que antes no había podido, ahora se mostraba indiferente, y sufría el malestar sin intentar parar la corriente. Tenía la posibilidad de cambiar su situación y mostró una actitud de total indefensión.
  • Ejemplos de casos específicos
Existen ciertas situaciones específicas donde la indefensión aprendida se hace patente. En la violencia de género, donde una persona soporta las agresiones tanto físicas como psicológicas de su agresor, con la idea de que esa persona cambiará, y echándose la culpa de lo que ocurre, pensando que nada se puede hacer al respecto; se acaban las personas maltratadas por resignar y aguantar esta situación tan dañina y frustrante.
“A la indefensión se llega cuando: se expone a la víctima a peligros físicos y no se le advierte o ayuda a evitarlos, se la sobrecarga con trabajos, se le hace pasar por torpe, descuidada, ignorante etc.; la falta de afecto unido a la repetición y prolongación en el tiempo de actitudes despreciativas, acompañadas con bruscos cambios del estado de ánimo del agresor, sólo es comparable a algunas torturas.” (Miguel Lorente Acosta – delegado del gobierno para la violencia de género).
  • Contextos cotidianos
Existen muchos contextos cotidianos en los que aparece el sentimiento de estar indefenso ante la situación que estamos viviendo. Ya sea ante un trabajo con malas condiciones, estudio de exámenes o pruebas de acceso, relaciones sociales, etc. Aparecen en nuestra mente mensajes del tipo: es inútil, no saldrá bien, no me atrevo, es demasiado difícil, no lo conseguiré; y un amplio abanico de automensajes que contaminan e influyen en nuestras capacidades, evitando que afrontemos una situación que nos resulta importante, perdiendo así nuestra libertad para desarrollarnos.
  • Inducir indefensión aprendida
En este vídeo se muestra un experimento, en el que una maestra consigue hacerle sentir a sus alumnos la indefensión aprendida, en tan solo 5 minutos:



La codependencia

¿Por qué lo necesitas tanto?

El codependiente suele olvidarse de sí mismo para centrarse en los problemas del otro (su pareja, un familiar, un amigo, etc.), es por eso que es muy común que se relacione con gente "problemática", justamente para poder rescatarla y crear de este modo un lazo que los una. Así es como el codependiente, al preocuparse por el otro, olvida sus propias necesidades y cuando la otra persona no responde como él codependiente espera, éste se frustra, se deprime e intenta controlarlo aún más. Con su constante ayuda, el codependiente busca generar, en el otro, la necesidad de su presencia, y al sentirse necesitado cree que de este modo nunca lo van a abandonar.

Es muy común que en una relación, el codependiente no pueda poner límites y sencillamente todo lo perdone, a pesar de que la otra persona llegue a herirlo de manera deliberada, esto es simplemente porque el codependiente confunde la "obsesión" y "adicción" que siente por el otro con un inmenso amor que todo lo puede. Por ende, el codependiente es incapaz de alejarse por sí mismo de una relación enfermiza, por más insana que ésta sea, y es muy común que lleguen a pensar que más allá de esa persona se acaba el mundo, hasta que reconocen su condición psicológica y el codependiente decide hacer algo para cambiar la manera en que vive y así, terminar con la codependencia o no volver a generar su codependencia en otras personas o en futuras relaciones.

La codependencia consiste en estar total o casi totalmente centrados en una persona, un lugar o en algo fuera de nosotros mismos. La codependencia se caracteriza por una negación inconsciente de nuestras emociones. La negación es una respuesta humana natural a situaciones a las que no podemos hacer frente o que no podemos permitirnos sentir. Se origina en la niñez, dentro de un ambiente familiar no sano. Es nuestra forma de protegernos. Es un proceso inconsciente necesario para la supervivencia en determinadas circunstancias.

Un codependiente debe superar esta enfermedad psicológica para poder ser libre de elegir con quien relacionarse y, más aún, poner límites.
Tales conductas, que bien pueden aminorar el conflicto y facilitar las tensiones dentro de la familia en el corto plazo, son contraproducentes a largo plazo, dado que, en este caso, el codependiente está realmente apoyando ("facilitando") el comportamiento adictivo de la persona de la cual es codependiente (ejemplo: el esposo o la esposa)
La codependencia también puede ser un conjunto de conductas de inadaptación, compulsión, aprendidas por los miembros de una familia a fin de sobrevivir en una familia que experimenta una gran tensión y pena emocional causada, por ejemplo, por el alcoholismo u otra adicción de un miembro de la familia, abuso sexual o de otro tipo dentro de la familia, o una enfermedad crónica de un familiar, o fuerzas externas a la familia, como la pobreza.

Algunos síntomas de la codependencia son: conducta controladora, desconfianza, perfeccionismo, evitar hablar de los sentimientos, problemas de intimidad, comportamiento protector, hipervigilancia o malestar físico debido a estres. A menudo la codependencia va acompañada por depresión, ya que el codependiente sucumbe ante sentimientos de frustración o tristeza extrema por su incapacidad de realizar cambios en la vida de la otra persona (o personas) y puede llegar también a producir ataques de pánico en quienes lo padecen.


Los individuos que sufren codependencia pueden buscar asistencia a través de varias terapias verbales, sin embargo pueden abandonarla cuando en el proceso descubren que los puede llevar a "dejar" al otro. 
Suena la radio y un cantante anónimo de voz triste y suave repite sin cesar las mismas palabras: "nada tiene sentido si tú no estás". Tantas veces hemos escuchado frases como esta que ya apenas nos damos cuenta de su verdadero significado y el peligro que encierran.


La persona codependiente piensa que no puede vivir sin su pareja, se funde con ella hasta el punto de llegar a perder su propia identidad y vive para ella en vez de vivir su propia vida. Piensa que lo que siente es un amor inmenso, una pasión maravillosa y sin fronteras, pero no es amor eso, sino dependencia y adicción. Se enamora de repente, como en un estallido, un flechazo y, confundiendo el deseo con el amor, piensa que tiene delante a la persona ideal. No son conscientes de que darlo todo por la otra persona supone una negación de uno mismo y de los propios deseos y necesidades.


El codependiente se deja a sí mismo completamente de lado para anteponer siempre a su pareja. Y de lado ha de quedar también todo sentimiento negativo. La rabia, el dolor, el sufrimiento...; todo esto lo percibe como una amenaza terrible porque podría llevarle a perder lo que más ama, lo que es toda su vida y todo su mundo: su gran amor. Hace todo lo posible por mantener la paz y niega el conflicto y la confrontación, sin darse cuenta de que negar el conflicto supone negar la intimidad. No podemos tener una relación íntima con alguien con quien no podemos discutir un problema o algo que nos hace enfadar y peor aun con alguien que nos quiere, No hay manera de resolver un conflicto si una de las partes prefiere ignorarlo y la relación sólo puede darse a un nivel superficial.


El miedo al abandono es su mayor miedo, pero no el único. También tiene miedo de su propia dependencia, de perder por completo su identidad cada vez que renuncia a sus propios valores, principios o aficiones, para adoptar los de su pareja, que son los únicos que importan. Niega sus sentimientos del mismo modo que se niega a sí mismo, le cuesta identificar en sí mismo los sentimientos negativos. Y esta represión de sentimientos se transforma en una necesidad de sentir a través de su pareja. Pero no puede tener nunca suficiente, pide más: más amor, más dedicación; "quiéreme como yo te quiero a ti", le exige. Trata de controlarla, manipularla, porque ahora la vida de su pareja le pertenece a él o ella: es su propia vida, y trata de convertir a esta persona en su amor perfecto, aquél que satisfaga todas sus necesidades y llene el pozo sin fondo de un amor insaciable. Trata de evitar que se aleje, no quiere que cambie, que crezca como persona por miedo a que despliegue sus alas y eche a volar. Tiende a crear dependencias hacia él o ella en los demás.


No encuentra nunca lo que busca porque en realidad eso que tanto anhela es su verdadero yo. Ese yo que se perdió en algún rincón de su propia oscuridad, tal vez en su infancia, y que sólo podrá encontrar en su interior; nunca en los demás. Perdieron ese yo cuando abdicaron de su vida y de sí mismos porque se sentían avergonzados de ser quienes son, se consideraban personas vacías, sin sentido y sin valor. Carentes de la autoestima suficiente como para sentirse valiosos por sí mismos, por ser quienes son, por amor y aceptación de sí mismos, se lanzaron al exterior en busca de esa fuente de autoestima, de alguien que les demostrara que son valiosos y dignos de amor. Pero ese alguien tiene que demostrárselo una y otra vez, porque, de algún modo, perciben la fragilidad de esa identidad prestada, conscientes sólo en las sombras de que le han dado a la otra persona todo el poder necesario para hundirles en la desgracia más absoluta, robarles su identidad, transformarlos en seres insignificantes y sin valor con un simple rechazo, un "ya no te quiero"... Entonces sienten miedo, rabia, resentimiento, inmediatamente reprimidos. Se ven a sí mismos como seres altruistas y abnegados, dedicados a su pareja, a través de la cual definen su propia identidad, hasta que un día, por cualquier motivo, por muchos motivos, desaparece de sus vidas: "te abandono", le dicen. Y el codependiente escucha entre brumas las palabras más aterradoras que podría escuchar en toda su vida. Con su amante desertor se va todo su mundo, su vida se esfuma de repente, se queda solo. Mira a su alrededor y ve que no tiene nada, excepto el vacío, la desesperación, la incertidumbre. "La vida ya no tiene sentido", piensa, " todo lo que me importaba ha desaparecido". Y ya no sabe quién es.

Pero tarde o temprano el resentimiento y la frustración acaban emergiendo como resultado de ese miedo.

¿Cómo no estar resentido con la persona que tiene el poder de dejarle sin vida y sin identidad? Y a pesar de la tendencia a la represión no son infrecuentes los estallidos de cólera y rabia contra esa persona, a veces en forma de agresión pasiva. A esto hay que añadir que se ofende con gran facilidad ante la menor crítica, porque su valía como persona está en juego cada vez que alguien, sea quien sea, lo juzga. Entonces actúa de dos maneras: o le da la razón a los otros, en cuyo caso se siente estúpido y sin valor, o piensa que los otros se equivocan, en cuyo caso los ataca con fiereza para demostrar su error, hacerles aceptar que se han equivocado y restaurar así su autoestima pérdida. Y todo esto puede ser más intenso con su pareja, ya que es la persona a la que más poder sobre su autoestima le ha dado.

Mirar atrás puede ser parte de lo que tengan que hacer en su camino en busca de la identidad perdida.

Heridas del pasado, errores transmitidos de generación en generación que se aprenden y se repiten una y otra vez mientras no haya un miembro de esa familia que se atreva a analizar en profundidad su comportamiento y el de sus padres para poder cambiar. Y lo peor es que a veces repiten lo mismo a pesar de ser conscientes de que no quieren hacerlo. El resultado es que lo hacen, pero por otro camino, con otras técnicas que utilizan para transmitir, al fin y al cabo, exactamente lo mismo: "no está bien hablar de los problemas; guárdalos para ti"; "no está bien expresar enfado"; "no seas nunca egoísta"; "sé siempre fuerte y bueno"; "haz siempre lo correcto; no cometas errores"; "la aprobación de los demás es muy importante; tienes que gustarles; tienes que aceptarlos; no dejes nunca que piensen mal de ti"; "yo sé lo que te conviene; sé lo que necesitas, sé lo que es mejor para ti". Estas personas pueden necesitar mirar atrás no para buscar culpables ni para centrarse en el pasado y lamentar una y otra vez lo sucedido, sino para saber, para comprender, para cortar la cadena y no repetir nunca más.

Probablemente escucharon muchas veces la frase "eso no se hace" y les hicieron sentir vergüenza. Se sienten culpables porque lo que desean es diferente de lo que hacen, y van por el mundo con una enorme carga de estrés, con un enorme gasto de energía derrochada en esconder sus verdaderos sentimientos y su yo más auténtico. Están muy cansados...

Piensan que está mal anteponer sus necesidades a las de los otros. 

Piensan que eso es ser egoísta, sin darse cuenta de que lo que están haciendo es considerarse menos importantes y valiosos que cualquier otra persona. Es normal y deseable preocuparnos por el bienestar de otras personas y ayudarles cuando está en nuestra mano. La clave está en los motivos por los que hacemos este tipo de cosas. Los codependientes quieren algo a cambio: intentan conseguir el amor y aceptación que necesitan de esa persona. No es un acto de amor, sino de dependencia.


Por supuesto, no hay nada malo en hacer un pequeño sacrificio de vez en cuando e ir a ese lugar al que no deseamos porque alguien a quien queremos nos lo pide, siempre y cuando nuestros motivos sean sinceros y no lo hagamos por miedo a perder el amor de esa persona o sentirnos rechazados o ser considerados malas personas. Negarnos a hacer algo que no queremos hacer es un derecho que la persona codependiente tiene que aprender a ejercer más que nadie. Solamente los niños merecen y necesitan un amor incondicional. En los adultos siempre traerá problemas.


Sería muy injusto dejar de mencionar el lado positivo de la personalidad codependiente. Tras sus problemas de dependencia se encuentra un fondo noble, amable y altruista. Son a menudo las personas más dulces, pero si su verdadero ser está siendo negado y escondido nunca lograrán usar esta forma de ser de un modo constructivo. Una vez recuperadas de su codependencia, son, sin duda, personas que cualquiera querría tener como amigas. Son fieles, dignas de confianza, tienen en cuenta la opinión de los demás y están ahí cuando las necesitas, para lo bueno y para lo malo, dispuestas a ayudarte cuando se lo pidas. Son atentas y saben crear y fomentar buenos sentimientos entre ellas y los demás. Son en sí mismas una paradoja, porque casi cualquiera podría quererlas.

Características de los codependientes
Según el National Council of Codependence, las características de los codependientes son las siguientes:

1. Baja autoestima.
No se ven como personas con valor ni sienten amor hacia sí mismos, Se sientes heridos fácilmente, Se sienten incómodos cuando les hacen cumplidos, Se sientes solos y vacíos, Su deseo de hacer las cosas perfectas los lleva a postergar, Se juzgan a sí mismos con severidad, Autocríticos; nada de lo que hacen los satisface por completo, A menudo se comparan con otros,

2. Control.
Dificultad para expresar ciertos tipos de sentimientos (dolor, amor, rabia, miedo), No se dejan conocer fácilmente. Sólo cuentan aquello que consideran seguro, Les cuesta reconocer sus errores, Les cuesta pedir ayuda, Tienen miedo a perder el control, Su autoestima aumenta cuando ayudan a otros a resolver sus problemas, Sienten resentimiento cuando otros no siguen sus consejos o no les permiten ayudarles.

3. Necesidad de complacer
Compromete sus propios valores e integridad para complacer a otros, No sabe decir "no" y si lo hace se siente culpable, A menudo mantiene relaciones sexuales cuando en realidad no quería, Gasta mucho tiempo fingiendo que todo va bien, Piensa que hacer cosas para sí mismo es egoísta, Siempre antepone las necesidades de los demás a las propias, Hace lo que su pareja o amigos quieren que haga en vez de lo que él quiere, No le dice a los demás que está enfadado, No expresa sus verdaderos sentimientos porque le preocupa la reacción de los demás.

4. Relaciones
Cree en el amor a primera vista, La gente que es agradable con ellos les resulta aburrida, Piensa que sus problemas se resolverán si consigue que su pareja cambie, No puede sentirse bien consigo mismo cuando su relación de pareja no va bien, Se siente incompleto sin pareja, Cree que los demás controlan sus sentimientos: pueden hacerle feliz, triste, enfadado, etc., Miedo al abandono o al rechazo, Se siente responsable de los sentimientos de otros, A menudo siente una rabia exagerada, Necesita proteger a otros y sentirse necesitado.